Crianza bajo velo de flor
Nuestro proceso
El desarrollo del velo de flor es una característica distintiva de los vinos de Jerez. Originalmente limitado a la producción de fino y otros vinos generosos, SOTOVELO es pionero en la elaboración de vino blanco.
Nuestro compromiso es explorar los límites de este proceso natural y artesanal, hacia nuevos ámbitos y para diferentes ocasiones.
En el marco de Jerez se persigue, cuida y salvaguarda activamente la formación del delicado velo blanco conocido como flor, que cubre elegantemente la superficie del vino en las barricas de crianza.
Las excepcionales condiciones climáticas locales favorecen el desarrollo de una flor distintiva que realza la complejidad del vino.
Se acentúan las capas matizadas de fruta, mineralidad, salinidad y sequedad que se encuentran en la variedad de la uva autóctona – Palomino. SOTOVELO se elabora a partir de uvas palomino cultivadas en el suelo calcáreo de Albariza, del reconocido Pago Balbaina, de viñedos criados en ecológico.
Las barricas que contienen el vino destinado a pasar por la formación del velo de flor no se llenan completamente, ya que es necesaria una cámara de aire para que el velo se desarrolle correctamente y respire.
En este bioproceso extraordinario, las levaduras inician la formación de pequeñas colonias que se asemejan a flores delicadas, uniéndose para formar el famoso velo. Con el tiempo, el cuidado, y las condiciones adecuadas; el velo se expande, se espesa y eventualmente cubre toda la superficie del vino dentro de las barricas.
Los elementos cruciales que contribuyen con el cambio general del sabor ocurren durante el desarrollo de la flor. La levadura se alimenta de etanol (alcohol), glicerol (un compuesto natural que contribuye con el cuerpo viscoso del vino y a la percepción de dulzor) y azúcares; ayudando al vino a mantener una graduación alcohólica moderada (12%), una sensación de frescor en el paladar y convirtiéndolo en uno de los vinos más secos del mundo (<1g/L de azúcar residual).